jueves, 23 de diciembre de 2010

El Chopperon By Fin Customs

Y cuando crees que lo has visto todo llega un individuo con tres creaciones, a cada cual más original, y te enseña que con mucha ingeniosidad y ganas, que no presupuestos de infarto, se puede tener una custom
muy personalizada,.

Customs es original hasta para eso! El resultado es sorprendente, han conseguido cambiar de estilo radicalmente ala Trail de origen que en la actualidad pasea palmito Old School y feeling Vintage allí donde vaya. Y si no preguntárselo a Miguel Mellado, su dueño.

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El Chopperón
El motor, al igual que el cuadro, es el de una Suzuki 600 al que se le ha sustituido el filtro de aire por un K&N y al que se le han acoplado unos escapes Trumpet, con antocalórica negra, uno por cada lado, mirando hacia arriba. Lo más complicado de todo el proyecto ha sido limpiar el chasis y subchasis para dejar la estructura de aspecto sencilla que veis y que dispone, desde ahora, de una nueva amortiguación. Para la colocación de los muelles de Sportster han tenido que hacer anclajes en el chasis y en el basculante para, después, optar por soldar el guardabarros trasero al basculante, vieja escuela obliga. El sissy-bar acabará de poner la aleta en su sitio a escasos milímetros del neumático Avon que calza la llanta de radios de 16 pulgadas. Todo el sistema de transmisión y de frenos se han mantenido de su antecesora, la Suzuki. ¡Si algo está bien para qué tocarlo! Al igual que la horquilla, que se ha acortado de 16 centímetros y se ha complementado con un precioso faro de Yamaha Drag Star, recubierto con unos scallops que, sin duda, transportan la decoración a los años 50’s y 60’s donde los hot rods y custom cars los llevaban impresos. Los fuelles de goma le dan un rollo bobber al conjunto.

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Esta horquilla, embellecida en casa, agarra una rueda delantera de 21 pulgadas desprovista de guardabarros. Como manillar, un particular cuelgamónos, apehanger, fabricado para la ocasión y sujeto a las tijas mediante unas torres color bronce, dirigirá el tren delantero hacia donde mande Miguel, su piloto habitual. La autonomía viene dada por el depósito recuperado de una Sportster, modificado, cuestión estética, y que ahora luce aire retro gracias al alargamiento del cuello de la boca que se cierra con un tapón color bronce. El asiento “solo” de piel marrón, que ha sido integrado rígido en el chasis, cubre el falso depósito de aceite que, en realidad, contiene el cableado y la bateria. Las soluciones de este custom son innegables. Se han aprovechado el máximo de piezas de varias marcas de motos para llegar a este resultado. Incluso los reposapiés de Sportster se han readaptado a la Suzuki. Diseño, funcionalidad y ecología dentro de una sola máquina, este bobber llamado… ¡El Chopperón!

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